Newsletter subscribe

Actualidad, Deportes, Rugby, Slider

El Rugby, su pasión

Posted: 19 junio, 2016 a las 5:01 pm   /   by   /   comments (0)

Desde 2012, cada 19 de junio se celebra en nuestro territorio nacional el Día del Rugbier Argentino, en homenaje al nacimiento de Los Pumas en 1965. Toda la familia provincialista saluda en su día a cada uno de los jugadores de diferentes edades que defienden con pasión, amor y sentido de pertenencia los colores Rojo y Blanco de nuestro amado club.

A continuación, un lindo mensaje de Rafael Muñoz Abad, que refleja todos los sentimientos que afrontan los rugbiers y caracterizan a este hermoso deporte:

Yo jugué al rugby…

Yo que jugué al rugby cada tarde de sábado gris y plomizo, tardes de aceite verde, moretones, esfuerzo y sudor, aún huelo el verde del césped y mi mente se pierde en mil recuerdos. Sé que pronto mis piernas tal vez ya no quieran tantas salidas de tercera, a pesar que mi cabeza siga buscando la cadera del número uno.

Del rugby aprendí una valiosa liturgia, útil bagaje para el resto de la vida cotidiana: Aprendí que quince empujan más que uno, pero si uno no empuja, el resto lo nota. Aprendí a callar, a bajar la cabeza con respeto sin sentirme menos que nadie, a ser honesto, y vaciarme para quedarme lleno. A comprender que por el simple hecho de formar en círculo, abrazando a tus compañeros, repitiendo la palabra humildad, humildad una y otra vez, ya has vencido; independientemente de que te dejen en cero o no. Aprendí que los pasillos son importantes. Sobre todo cuando has ganado y debes premiar el esfuerzo del otro equipo.

Yo que jugué al rugby, aprendí a saber aceptar sin quejarme; a no resignarme; a trabajar para saber lo que cuesta ganar un metro en silencio, y lo fácil que es perder diez por no saber callar. A respetar las decisiones de una forma férrea; a aplaudir los errores de mis compañeros, que también son los míos; y sobre todo a levantarme cien veces. Este deporte de rufianes practicado por caballeros, me enseñó valiosas lecciones. Muchas ajenas e incomprendidas a ojos de los no iniciados. A un día después lleno de dolores y magulladuras, feliz y realizado por la entrega, el compromiso, y muchas otras cosas que mi madre nunca entendió. A saber el valor de una áspera camiseta a rayas; malla del valor y el deber. A un tercer tiempo donde todo lo que queda son anécdotas, abrazos, caballerosidad, camaradería, risas, y un hasta la próxima.

Si alguna vez jugaste al rugby, siempre serás miembro de una familia sin fronteras, con una lengua, un pensamiento y una visión común. ¿El sitio?, da igual el lugar del mundo, ya no habrá barreras. Aun cuando lo hayas dejado, las rayas te perseguirán, reconocerás alguna camiseta en algún desconocido, y si le preguntás: ¿jugaste al rugby?, al instante estarás compartiendo una cerveza. Y… es que tal vez dejes de ser muchas otras cosas, pero ya siempre serás jugador de rugby frente a la vida.

Provincial. Más cerca de la gente